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Crónicas de Teror
por José Luis Yánez Rodríguez, Cronista Oficial de la Villa de Teror

Marzo 2008 
450 años del Libro Primero de Fábrica de Teror

El 12 de marzo de 1558, por mandato del por entonces Obispo de la diócesis, el hispalense
don Diego de Deza, se comenzó el que hoy por hoy es el documento más antiguo de la parroquia terorense: el Libro Primero de Fábrica.

Los Libros de Fábrica, siendo también un registro de la contabilidad de las parroquias no eran solamente eso. En ellos aparecían los periódicos inventarios de bienes que se realizaban; quedaba constancia de mandatos episcopales y de multitud de detalles que, si tenemos en cuenta con respecto a Teror y al Pino la carencia de otras fuentes, se convierten en testimonios de gran importancia para la Villa y la historia de la advocación mariana que cobija.

Este primer Libro de Fábrica, en uso hasta 1638, cumple por tanto 450 años de su inicio, convirtiéndose así en un documento de relevante importancia para conocer pormenores y noticias sobre la primera ermita del Pino, el patronazgo de los Villanueva, la construcción de la segunda ermita, o la instauración de hábitos y costumbres asentadas en torno a la devoción mariana del Pino, como la de vestir la Imagen con ornamentos sobre la propia escultura.

Gracias a ello, conocemos que la primera ermita del Pino, construida a fines del XV o en los albores del XVI, era de una sola nave, y que en su altar mayor, junto a la Virgen del Pino, aparecía otra, también de Nuestra Señora, de menor tamaño con una coronita de estaño dorada.

De este primer inventario de 1558, se sabe también que tras el altar aparecía "un paño de Flandes pintado en que está un Crucifijo e Ntra. Sra. e San Juan y la Magdalena y otras imágenes…"; que contaba con cuatro bancos de palo para sentarse, un retablo viejo de la Virgen y una reja delante de la capilla mayor.

Nos cuenta el Libro de Fábrica, las constantes reparaciones que la deficiente construcción precisaba: así, en 1564, se ordenaba al Mayordomo de Fábrica "repare la dicha iglesia que está desbaratada y se llueve toda, que la vea y la haga adobar con los dineros que tiene la dicha iglesia, y los vecinos ayudarán con ello para hacella y reparalla,…pues es honra de Dios ntro Señor…". El patronazgo de los Pérez de Villanueva sobre la Virgen del Pino aparece así un tanto desdibujado ya que correspondía a ellos como patronos estos arreglos y el no permitir el deterioro de la ermita. La única vez que ello se menciona fue en 1582 cuando el obispo Fernando de Rueda visitó la primera ermita, encontró en ruinas la capilla mayor de la misma y se anotó en el Libro que "…mandaba y mandó que el Mayordomo de la dicha Iglesia y Diego de Villanueva, que dicen ser patronos de la dicha Capilla traigan con toda brevedad carpintero que sea suficiente para ello y vean y entiendan la falta que hay"

Detalles curiosos, si los comparamos con actos tan importantes hoy en día como es la Bajada del Camarín, afloran cuando se anota la realización del primer nicho que cobijó la Imagen de la Virgen del Pino: "En 7 días del mes de septiembre de 1622 as. me entregó Tomás de Aldecoa y Cierra una muy linda lámpara de plata, que el Rmo. Antonio Carrionero mandó a Ntra. Sra. del Pino desde España, para que se pusiese en su capilla y delante del tabernáculo, que su Señoría Rma. mandó hacer a la dicha Santa Imagen,…" Además aparecen, entre legendarias y reales, las primeras noticias de la aparición, cuando en 1631 el obispo Cámara y Murga ordena cercar el Pino para mejor protegerlo, y el Libro de Fábrica menciona que ello se realiza "porque se tiene devoción con él por la advocación de la Iglesia y ser tradición antigua pareció en él la Santa Imagen…", o el establecimiento por mandato también de Cámara el mismo año del itinerario de la procesión de la Virgen del Pino porque antes "se hacía por muchos caminos con grande incomodidad…, y no se haga la dicha procesión por otras partes sino por las aquí referidas so pena de excomunión y de cinco ducados…", hasta que en el siglo XVIII la construcción del actual templo la modificó.

Ya a fines de siglo, en la visita mencionada del obispo Fernando de Rueda en 1582, se dejó constancia de que ya estaban comenzadas las obras de la segunda ermita, la que permaneció hasta la construcción de la actual en 1760. A partir de entonces van apareciendo los distintos pagos y encargos a artesanos que la misma requirió, como el artesonado de las tres capillas: "Mas di a Pedro Bayón, Maestro Mayor de Carpintería, 160 doblas por el enmaderamiento que labró y sentó en las tres Capillas en que quedamos consertados"; los gastos de cantería; la compra de seis millares y medio de tejas;…

Documento de gran notabilidad para la historia terorense, desde siempre ligada a la historia de la advocación mariana que resguarda, el Libro Primero de Fábrica de Teror, nos asoma a los principios de la configuración del ser y la esencia de este pueblo. Es de destacar, anecdóticamente, que si hoy en día la Villa por antonomasia de la tierra grancanaria es Teror; ya desde el ocho de octubre de 1590 se la nombraba con tal título en las páginas de este legado simpar de la historia de Canarias.


 

 

 

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