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MUNICIPIO Crónicas de Teror por José Luis Yánez Rodríguez, Cronista Oficial de la Villa de Teror
julio 2008 Dos notas para un anecdotario terorense De futbolistas y bodas Publicado en el Programa de las Fiestas de El Palmar)
Desde la década de los años 40 del pasado siglo, y sobre todo ya a mediados de dicha centuria, la efervescencia futbolística que se vivía en toda la isla tenía un exponente muy fuerte en el barrio de El Palmar. Las dos sociedades recreativas situadas en Los Castillos y en Las Paredes crearon como extensiones deportivas de las mismas los equipos de“Nueva España” y “Club Deportivo Palmar”. El de “Acción Católica” surgiría posteriormente, a raíz de la propuesta del entusiasta párroco don Agustín Álamo, que con el apoyo de los jóvenes de entonces generó un momento cultural y deportivo que el barrio no había conocido nunca hasta entonces.
Como las canteras terorenses andaban escasas y lo que interesaba básicamente no era participar sino ganar, el fútbol de la Villa se nutría de los que en aquellos momentos previos a la aparición de la U. D. Las Palmas, destacaban en la capital. Los jugadores del Marino jugaban con el terorense porque don Juan Nuez, hermano de Sebastián Nuez, era su capellán e influenciaba; y los del Victoria por la influencia de Moisés Dávila y de Sinesio Yánez jugaban con El Palmar; aunque en todo no había reglas estrictas y mandaba quien trajinase más presto. Gracias a este trasvase futbolero, los partidos en la Villa estuvieron enriquecidos con la presencia de valores del deporte isleño, tales como los Beneyto, Mujica o el mismo Alfonso Silva. Unos y otros comenzaron las semanales idas y venidas para jugar al fútbol y comenzar también a enamorar, que estaban en edad.
Ello trajo consigo el detalle anecdótico de varios matrimonios que surgieron de todo este trajineo de futbolistas. Los hermanos Gilberto y Edmundo Beneyto Bornay casaron respectivamente con Mª del Pino Naranjo Viera y Mª Florencia Naranjo; Paco Elzo Medina con Angelina Nuez, hermana del capellán Nuez; Sebastián Cabrera Díaz con Mª Dolores Rivero; y del Palmar, José Brehcist con Celia Rodríguez Santana; y Juan Hernández, sucesivamente con las hermanas Jerónima y Juana Rodríguez Marrero;…
Como vemos, curiosa consecuencia del trasiego de deportistas que duró casi dos décadas y que con la pretensión de tener a los mejores en sus filas, enriqueció enormemente estas primeras experiencias de los equipos de fútbol de Teror y del Palmar.
La primera Romería del Pino Cuando, comenzando la década de los años cincuenta del pasado siglo, la voluntad política y eclesiástica de los que gobernaban Gran Canaria, se centró en proteger y aumentar las fiestas en honor a la Virgen del Pino, uno de los aspectos que primeramente se trató fue el de concretar la romería de entonces, emotiva, incontrolada pero a la vez muy participativa, dispersa y un tanto instintiva, en un acto que simbolizara el homenaje de la Isla a su Patrona y, a la vez, una ofrenda de agradecimiento por los bienes recibidos durante el año transcurrido. En este proyecto participaron don Matías Vega, como presidente del Cabildo Insular y don José Hernández, como alcalde de la Villa de Teror; y por otro lado el Obispo Pildain y el párroco de Teror don Antonio Socorro Lantigua, que colaboraron aportando distintos puntos de vista, que se vieron concretados por el trabajo de investigación que don Matías Vega encargó al genial Néstor Álamo. Éste contempló otras romerías de nuestra tierra, analizó, y recreó con su desbordante imaginación lo que debía ser -excepción hecha de la procesión de la Santa Imagen - el principal acto de las fiestas. Y así, el 7 de septiembre de 1952 se celebró la primera Romería Ofrenda de las Fiestas del Pino, en la que por encargo del Ayuntamiento de la Villa, la encomienda de representar al municipio anfitrión recayó en las gentes de El Palmar. Se preparó una carreta representando un campo de trigo en la que mujeres con faldas negras y blusas blancas simulaban la labor de la siega. Delante, un grupo de jóvenes del barrio, hoy en día setentones, que en el momento de llegar ante la Santa Imagen se soltaron por folías para homenajear a la Patrona. Destacaremos aquí también la reseña de que la carreta avanzaba con las mujeres segando mientras, quizá contraviniendo un poco la ortodoxia folclórica, cantaban los sones del Coro de las segadoras de “La Rosa del Azafrán”, zarzuela con música de Jacinto Guerrero que había sido estrenada el 14 de marzo de 1930 en el Teatro Calderón de Madrid. Y las mujeres del Palmar representaron a la Villa Mariana en aquella primera romería lamentándose de los trabajos que les mandaba el Señor.
¡Ay, ay, ay, ay!... ¡Qué trabajos nos manda el Señor! Levantarse y volverse a agachar, todo el día a los aires y al sol.
¡Ay, ay, ay, ay!... Ten memoria de mi, segador, no arrebañes los campos de mies, que detrás de las hoces voy yo.
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