Un mapa de nuestra isla desplegado sobre una mesa. Un dedo que, indagador, curioso, aventurero, recorre toda la geografía isleña, deteniéndose, lentamente, sobre las paradas que jalonan un camino imaginario por las veredas grancanarias: Teror y Fataga, Tenteniguada y Trapiche, Los Llanos y Valleseco, Cueva Corcho y Pinos de Gáldar, Tejeda y Veneguera, Temisas y,… por fin, la emocionante sorpresa de Timagada.
El viajero imaginario repite varias veces la palabra de musicales
resonancias: Timagada, Timagada… Y la palabra por si sola le habla de barrancos y montañas, casas y fuentes, de olor a retamas y sabor a almendras, le susurra suavemente al oído el murmullo del viento entre las flores blancas y rosadas, le cubre con el sonido agreste del campo al cobijo de los roques, gigantes de las cumbres, custodios y vigías de la Gran Canaria,… y al fondo, el cielo azul sobre los campos de Timagada.
No ha visto nunca el caminante de quimeras las tierras de Timagada, pero eso no es inconveniente para que las sueñe en la distancia. Y la música y la palabra se aúnan así para crear el arte. Surge la canción de tanto soñar a Timagada, pura y limpia en las cumbres isleñas. El compositor, el poeta, que hace así el camino irreal, llega un día en que lo hace real y Timagada, frente a él, bajo sus pies y junto a sus manos, cumple entonces todas sus expectativas: la fuente, el aire, el roque y el almendro están ahí, donde los soñó, haciendo veraz su fantasía imaginada. Las canciones que así nacen surgen del alma y el alma les da su magia.
Santiago del Rosario, hacedor de canciones y cultura, nacido al mundo en las tierras calientes de Agaete y avecindado por amor a sus campos y a la Santísima Patrona de la Diócesis, en la Villa de Teror, es, ante todo,
eso: un soñador; que ha soñado y traído al mundo otras muchas canciones, pero que las quiere a todas tanto como a esta, tan sutil y pura que constituye un verdadero regalo para los que habitan y quieren estos campos cumbreros de Tejeda, compendio y suma de los símbolos de identidad isleños.
Su fértil y creativa imaginación y preparación han regalado a Canarias obras como “Fontanales”, “Fataga”, “Romería del Rosario”, “Luna Clara”, “Guayedra”, malagueñas cantadas en la Semana Santa de Vegueta, o al Cristo de La Laguna,… y otras muchas que no hacen más que ahondar en el profundo amor que profesa a esta tierra y que demuestra diariamente con sus creaciones, tan cargadas de estremecimiento, delicadeza y emotividad. Hace más de una década se trasladó a Teror y allí ha compuesto varios temas dedicado a las fiestas y a la Patrona, a la que con tanta pasión se las presenta, como una ofrenda, como una oración. Así han surgido “La Bajada”, “Ocho angelitos”, “Con una caña y sombrero” y “Para la ofrenda”,que nos será ofrecida también está noche por el bajo barítono que nos acompaña. No está presente, por impedimentos familiares, hoy aquí Santiago del Rosario. Sí lo está desde Teror, con el mismo afán, ilusión y anhelo con que cualquier padre vería comenzar a andar una de sus criaturas; en la lejanía pero con el mayor de los afectos.
Otros muchos antes que él encontraron en estas cumbres, en sus paisajes y gentes, musa e inspiración para otras canciones. Por encima de todos, y sin menoscabo de nadie, se yergue la figura genial e inigualable de Néstor Álamo. Desde que se cantara, ya en la distancia del tiempo, por primera vez su “Sombra del Nublo”, las palabras que imaginara y trasladara a la partitura, se han configurado, poco a poco, paso a paso, en lo que hoy es por aclamación popular e institucional: el verdadero Himno de la Gran Canaria.
Los riscales de esta tierra, los besos de sus mujeres, el vino, el olor del gofio, el sol iluminando soberbio la nieve en las cumbres, son hoy por hoy imágenes inseparables de este municipio y de su proyección a otras tierras.
También Néstor se acordó de estos lugares cuando compuso en “Tontón quítate de en medio”, el glosario de toda la isla y lo que opinaba de sus
habitantes: “De Tejeda, chachas guapas, coloraditas y frescas; limpias como el agua clara que brinca por sus acequias…”
Hace unos años, y como último ejemplo, un joven compositor hizo, desde el mar, alejándose de la isla, un homenaje a toda ella, vista con la pasión del que deja atrás la tierra amada, y que comenzó así: “Como una gran corona, llena de estrellas, se ve el Nublo en la noche, allá en Tejeda, cuidando desde arriba todos sus campos y sus montañas, como un buen centinela de Gran Canaria…”
Tejeda, siempre en el alma y en la ensoñación de tantos y tantos artistas.
Y como no podía ser menos para este evento, tenemos aquí un intérprete digno del encargo. Hoy estrenará por primera vez la canción soñada hace tantos años a Timagada un cantante que hará honor a tal encomienda. El bajo-barítono Vicente Francisco Domínguez Rosario nació en la mariana villa de Teror. Inició su formación con la prestigiosa profesora grancanaria Josefa Suárez Verona y siempre bajo su consejo y orientación, la completó con los profesores Leopoldo Rojas O´Donell, Francisco Kraus y otros.
Hasta hace un año, había participado en distintos conciertos de música lírica, dentro y fuera de nuestro país y había realizado los papeles correspondientes a su tesitura en las óperas “Il Matrimonio Segretto” de Doménico Cimarosa y “El Duelo Cómico” de Giovanni Paisiello.
Su salto al canto lírico profesional se produce cuando, animado por el Ilustrísimo Gabinete Literario de Las Palmas y el Excmo. Consulado de Italia, se traslada a la ciudad de Verona en el norte de Italia para perfeccionar su formación con el prestigioso bajo internacional Ivo Vinco, y con distintos profesores del Conservatorio Evaristo Felice dall' Abaco de Verona.
Estando en esta última ciudad se le ofrece la oportunidad de realizar el papel de “Fígaro” en la ópera “La Nozze di Fígaro” que es estrenada con gran reconocimiento social en el “Circolo Oficial D’a Castell Vecquio” (Centro de Verona), el 31 de marzo de 2007, con referencias en la prensa local (diario L’Arena di Verona) e Internet.
Sus actuaciones en Teror los últimos años no han hecho más que afianzar el orgullo que tenemos los terorenses de saberlo paisano de nuestra villa y desearle el más halagüeño futuro en la transmisión y disfrute de su arte.
Su voz nos hará hoy el regalo de que sintamos cercanos, vivos, sensuales, el olor a poleo, el canto de los jilgueros, la frescura de la Fuente La Zanja y la luz del alba sobre Timagada.
¿Qué más podemos pedir los que tanto queremos a esta tierra?