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Crónicas de Teror
por José Luis Yánez Rodríguez, Cronista Oficial de la Villa de Teror

 Diciembre 2009
Don Gustavo Rivero Marrero
Farmacéutico en cuerpo y alma
(Publicado en Teror Informa nº 30)

Don Gustavo Rivero nació en la Villa de Teror el 15 de abril de 1916, tercer hijo del matrimonio habido entre don José Rivero Ortega y doña Asunción Marrero Rodríguez, miembro de una familia implantada secularmente en la comarca de Arucas y Firgas.
Estudió en el Colegio del Corazón de María en Las Palmas de Gran Canaria y terminó estudios mercantiles en la Escuela de Comercio. Casó en Granada en 1941 con doña Teresa Bocanegra González, de donde ella era natural, y de cuyo matrimonio nacieron tres hijos: José Antonio, Gustavo y Carlos Rivero Bocanegra.
En 1942 se asentaron en la Villa Mariana, para hacerse cargo de la farmacia de su madre, ya que su padre había fallecido años antes. Se da la circunstancia de que don José Rivero realizó los estudios de Farmacia después que su padre, don Antonio Rivero Domínguez, obtuviera la preceptiva licencia del Ayuntamiento para instalarla. A su muerte, el establecimiento pasó a ser propiedad de la viuda, y hasta que su otro hijo, Gustavo, terminó los estudios universitarios, distintas personas ostentaron nominalmente como tales farmacéuticos (1).
Aunque carecía de titulación, desde el año de su vuelta y hasta 1976 (fecha de fallecimiento de doña Asunción y traspaso de la farmacia), el establecimiento fue conocido como la farmacia de don Gustavo, a la que estuvo dedicado en cuerpo y alma. En ella trabajaba, cara a dar un completo servicio al vecindario terorense, desde las 7,30 horas hasta las 21,30 ininterrumpidamente, sólo con el descanso de las comidas y la siesta. En sus guardias atendía al público en infinidad de requerimientos: vender leche para lactantes, poner inyecciones-en la propia farmacia o en las casas- o enviar medicinas a hogares donde le avisaban que había aparecido alguna enfermedad, también ayudaba a personas afectadas de alcoholismo o establecía vigilias durante las tumultuosas noches de las Fiestas del Pino.  Además, se elaboraban medicamentos que se enviaban a Guinea Ecuatorial y Venezuela. Desde 1942 a mediados de los setenta esta actitud significó una permanente y desinteresada labor de servicio a los vecinos de la Villa.
Asimismo, la rebotica, cumpliendo una tradición secular, se constituía, vespertinamente, en tertulia constante, donde se hablaba y discutía de todos los asuntos que afectaban a la vida terorense. A ella acudían el alcalde don José Hernández, el médico don Pedro Rodríguez, don Manuel Henríquez Yánez, don Cristobal Peñate, y otros muchos, que, entre olores de linimento, potes y morteros, intentaban solucionar, al menos de palabra, los problemas del mundo.
Don Gustavo Rivero Marrero falleció en Las Palmas de Gran Canaria el 18 de mayo de 1997. El recuperar su memoria para los que no le conocieron es un primer paso para pagarle, aunque sea a título póstumo, su labor de dedicación a Teror durante décadas.


1.- En Pleno Municipal de 18 de Septiembre de 1934-ya fallecido don José Rivero-, renuncia al cargo de Inspector Municipal Farmacéutico don José Rodríguez Hernández. Se acordó que cubriera la vacante interinamente doña Fernanda Morales Calderón, que había solicitado regentar asimismo la farmacia.
2.- Agradezco cordialmente a don Carlos Rivero Bocanegra los datos y fotografías cedidos para este escrito.

  

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